Un espacio para dejar volar las ideas, sólo por el simple placer de atraparlas después, si es que vale la pena. No se admiten mediocridades, prejuicios ni lastres que medren el vagar de cualquier espíritu que se considere libre. Aquí no miramos hacia atrás más de la cuenta, pues el cambio es síntoma de evolución; más tarde, el espíritu rebelde le pondrá la "R" faltante, haciendo de la vida ese ejercicio constante de renovación de ti mismo.
viernes, 30 de diciembre de 2011
30 días 30 libros
miércoles, 12 de octubre de 2011
Las reglas del juego
Hoy quiero concentrarme en la necesidad de no conformarse. Pues si bien tomar las riendas significa dar pasos hacia alguna dirección (no necesariamente hacia adelante, aunque eso sería lo ideal), tampoco es menos importante que esos pasos no se den a tontas y a locas... o sólo porque deben darse.
Creo firmemente en que, llegado el momento, deberás actuar, independientemente de si tienes el norte claro o no. Pero el sentido crítico juega aquí un papel fundamental para evitar que te desbarranques y el resultado sea aun peor que las circunstancias que te hicieron actuar en primera instancia.
Aceptar lo que la vida te pone en el camino forma parte del juego... Por fortuna, tenemos también el derecho a no tomar aquello que se nos ofrece, si es que no estamos del todo conformes. ¿Debo decir que sí a una circunstancia, acción, o situación sólo para acallar las voces (las del entorno y las internas, valga decir)? Una cosa es apostarlo todo por lo que deseas y otra, muy distinta, es correr el riesgo con una mano que, sabes, no va a dar resultado.
Sin embargo, humanos al fin que somos, muchas veces nos enfrascamos en las peores jugadas, seguros de recibir cada vez un resultado diferente (¡oh, Einstein cuánta razón hubo siempre en esa despeinada cabeza tuya!). Empecinados, seguimos apostando sin pensar, sin analizar... por instinto.
Hoy sé que no voy a ganar; mañana, quién sabe... Ese pensamiento nos mantiene vivos, en movimiento, o al menos así nos parece. Y justo cuando los dados caen, y una vez más el resultado nos es adverso, sucede lo peor que podemos hacer: conformarnos. Así es el destino, esa es la suerte...
Luego de los más recientes acontecimientos en mi vida, los cuales me han dado la fabulosa oportunidad de la perspectiva; estoy más que convencida de que, efectivamente, tal como lo afirmé hace algunos días, hay que dejarse de macanas y lanzarse al ruedo, pero hacerlo (y aquí va la más reciente reflexión) no está casado con la posibilidad de obtener el resultado que aspiras, en las condiciones en las cuales lo requieres o necesitas, ni tampoco supone modificar el resultado o las consecuencias que tal acto conlleven, sin importar cuánto lo desees...
De ser ese el caso, no desperdicies la maravillosa oportunidad de evolucionar, de crecer, de aprender la lección y pasar a la siguiente página. Si luego de tomar las riendas descubres que ese no era el camino, o no obtuviste el resultado que esperabas, haz algo inteligente -por Dios, hazlo- y asúmelo como una oportunidad de cambiar de rumbo, de adaptarte, más no te conformes... al fin y al cabo nunca sabrás si la próxima vez sea tu día de suerte...
domingo, 9 de octubre de 2011
Murmullos
Para L. F.
A veces hay que dejarse de macanas, como decía Mafalda y lanzarse... Así de simple: sin artificios, sin redes de seguridad, sin zonas de comodidad. A esa conclusión llegué hoy, luego de haber pasado tres días intensos reflexionando y leyendo entre líneas a este mundo que me alberga y me rodea. A tal decisión, desde luego, no se llega sin que ocurra primero una revolución, un sacudón emocional que te obligue a analizar tu situación actual y, consecuentemente, redefinir tus propios límites.
Cuestionarse, en este contexto, resulta la actividad más natural y también la más necesaria. Puedes pasarte el resto de la vida intentando buscarte a ti mismo a través de la religión, de la psicología, del autoconocimiento, o del proceso que creas más conveniente para cambiar aquello de tu vida que ya no deseas o con lo que no estás tan de acuerdo como podrías haberlo estado en otro momento; o puedes, en una simple tarde de viernes, frente a la seductora dulzura de un helado, dar al traste con ese que solías ser...
No creo que un proceso como éste que implica, necesariamente, conocerse (o quizás, más propiamente, redescubrirse) uno mismo, suceda en soledad. Se requerirá de otro que vea, irreductiblemente, lo que nosotros intuimos, que nos voltee el rostro de un tirón, haciéndonos ver lo que está sucediendo (o dejando de suceder) en nuestra existencia para que eche a andar la duda: ¿Es esto lo que quiero?
Configurar la personalidad de una persona depende de muchos elementos y requiere, desde luego, de toda una vida… y sin embargo, se necesitará de un par de horas, un minuto, una palabra para tomar la determinación de desechar todo aquello que ya no te define, y comenzar una nueva página, no mejor, ni peor, sólo nueva: diferente.
En mi historia, esa nueva página pasa por deshacerme de viejas concepciones y asumir la vida de una manera en la que el parecer de los otros deje de moldear mis decisiones. Y que conste que no se trata de dar al garete con la opinión de los demás (que algo de buena o de interesante tendrá, seguramente, espero) pero sí de que importe menos, de restarle peso y darle preponderancia a aquello que ha estado solapado, soterrado, palpitante y que, hasta el sol de hoy no había tenido una oportunidad. Esos murmullos del yo interno (llámese conciencia, o inconsciente, o ser espiritual, o como se le desee denominar) que constantemente te dice que lo que vives o lo que te acontece a diario no es suficiente, que debe haber algo más…
Se trata de bajarle el volumen al decir de la gente para escucharte a ti mismo. Al final de todo, siempre habrá alguien que tendrá algo qué decir de ti que no te hará justicia… Alguien siempre hablará, murmurará, señalará… y ése es, precisamente, en el que menos quiero pensar, al que hay que arrebatarle su poder y darle una lección: lo más sagrado de este mundo está en tu ser, seas quien seas. El más beato o la más pecadora, eso no importa. Siendo quien eres honras aquello que de sagrado, religioso o puro, haya en tu ser. Y, cuando menos yo, hacia ese norte quiero enfilar mis destinos. No puedes ser otro. Debes ser quien eres.
Actúa, siente, vive como quieras. No te arrepientas, aprende y sigue adelante… deja que el mundo señale, que hable… quizás entonces los murmullos acaben...
domingo, 2 de octubre de 2011
Nos mudamos
Nos encontramos trasladando el contenido y actualizando algunas ideas... Gracias por la paciencia y por seguir leyendo.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Mi Cuba
Todo
ello vino a mi memoria cuando hace un año me correspondió viajar al
país caribeño como parte del Convenio Marco de Cooperación
Cuba-Venezuela, en una misión educativa. Durante una intensa semana
compartimos con docentes y con todo el personal que nos atendió en
La Habana, pero también fue el espacio propicio para ver de primera
mano, y conocer de boca de los mismos cubanos, esa historia que, la
mayoría de las veces, nos fue contada tan distorsionada y alejada de
la realidad.
Eternamente Alicia
Desde
que tengo memoria, Lewis Carroll ha fascinado mi imaginación con su
archiconocida historia “Alicia en el País de las Maravillas” y
“A través del Espejo y lo que Alicia encontró allí”. Entendí,
con mi llegada a las letras (de manera profesional, quiero decir) que
la complejidad de su autor se reflejaba cristalinamente en cada
capítulo de esta historia y que, a la postre, esa complejidad era un
poco también la del mundo. Aún hoy me sorprende descubrir
arquetipos que no había descubierto en una lectura anterior.
Mención
aparte merecen las interpretaciones de Jhonny Depp y Helena Carter
Bonham como el Sombrerero y la Reina Roja, respectivamente. Más allá
del derroche de maquillaje y de efectos especiales, estos actores
lograron conectar tanto con la esencia de los caracteres como con la
propuesta cinematográfica, haciéndolos absolutamente
multidimensionales, muy humanos y definitivamente asequibles. Es
posible comprender a la Reina Roja y su consecuente trauma, el cual
la inclina a cortarle la cabeza a todo el mundo, como posible es
también entender el enrevesado proceso que tiene lugar en la cabeza
del sombrerero a la hora de realizar asociaciones mentales...
martes, 29 de marzo de 2011
LA VIUDA JOVEN
Desde que disfruto de esa bendición llamada televisión satelital, puedo decir -con cierto orgullo, además- que me he vuelto muy selectiva con el tipo de programación que consumo. Por desgracia para la televisión nacional, eso la deja muy mal parada dentro del ranking de mis preferencias, pues cuando se tiene a disposición algunos de los mejores programas del mundo, la parrilla nacional puede ser apreciada en perspectiva y los resultados no son siempre positivos. Ese ejercicio que me precio de realizar cada vez que tengo la oportunidad, me permite observar, con curiosidad antropológica, la evolución de la televisión venezolana.
Un staff de conocidos actores, algunos de ellos de gran trayectoria, integra la plantilla visible de este dramático, el cual constituye, también, el debut para otros tantos novatos en esta área (como Mariángel Ruíz, Josette Vidal Restifo y Stephanie Cardone Fulop, entre otros). No obstante, al parecer, la experiencia y trayectoria de un importante número de buenos actores y actrices no es suficiente para darle cuerpo a unos personajes que carecen de trasfondo y peso psicológico. Aunado a ello, un intento valioso en tanto novedad en suelo criollo por darle mayor dinamismo a cada toma, puede resultar insoportable para el televidente promedio que, la más de las veces, se encuentra distraído tratando de justificar las acciones y actitudes -por demás acartonadas- de los personajes. Todo ello hace de La viuda joven una suerte de caricatura de una buena telenovela. La fórmula, exitosa en el pasado reciente de Hahn, no ha dado tan buenos resultados esta vez.
Confío en la buena pluma de Hahn, su estilo suele mantenerse hasta el final de la historia y éste, por lo menos hasta ahora, no ha defraudado al espectador que espera con ansias conocer el nombre del asesino (o asesina) en sus relatos. Esperemos, por el bien de los televidentes nacionales, que las cargas se enderecen en el camino y pueda el canal de la colina anotarse otro éxito dramático en sus hoy cincuenta años de consolidada trayectoria.domingo, 23 de enero de 2011
Elegía del amor prohibido
El mundo perfecto, la vida soñada.
El sentimiento apasionado, el corazón latiendo a mil por hora.
Una llama arrebatada.
Hoy que más da, una ilusión rota, un corazón martirizado
Una mas...
Jugué tu juego peligroso, con tus condiciones y manías;
en el paroxismo de mi felicidad olvidé, por un momento, que no me pertenecías,
y en medio de este intento fallido, no puedo dejar de pensar
en lo sencillo que habría sido, jamás haberte conocido.
