Al parecer, para Gardel 20 años no son nada, lo difícil era volver... extrapolando el tema, y no habiendo otra cosa más útil qué hacer por el momento, podrían no ser nada los 10 numerales que ahora ofrezco para llegar a los primeros y únicos 20 que nos ocupan. Sin embargo, y como quedara plasmado en el popular tango, guardo escondida una esperanza humilde / que es toda la fortuna de mi corazón, y no es otra cosa que la segunda parte de este ejercicio de memoria resulte una lectura atractiva para el viajero que huye el cual, tarde o temprano, detiene su andar. Ahí les va:
11. Uno
que me haya motivado a visitar algún lugar: Algunos de los libros de factura india que he leído, desde el Kamasutra, pasando por el Ananga Ranga, hasta las novelas de Sándor Marái me han inoculado un
deseo arraigado por conocer ese país oriental. Su rica filosofía lo abarca
todo de tal manera que resulta irresistible, cuando menos, acercarse para
echar un vistazo. Veremos si la fortuna me permite conocer este país de
primera mano y sin intermediarios.
12. Una
biografía: Vivir para contarla de Gabriel García Márquez. Un texto fascinante, como todo lo que
escribe el gabito. Una mirada a la intimidad del ganador del Nóbel, en sus
propias palabras y con su estilo inconfundible. Para mí, la lectura de
esta autobiografía transformó no sólo lo que leí posteriormente de este
autor, sino las lecturas previas. Macondo dejó de ser una pintura para
transformarse en una fotografía vívida, fragmentada –quizás- por las
múltiples experiencias de su ahora protagonista, pero una fotografía al
fin. Nítida, clara, paradójicamente multidimensional.
13. El
primer libro que leí en la vida: Platero y yo de Juan Ramón Jiménez. Es un texto sencillamente sublime. En su
tiempo, este libro me trajo muchos problemas (recién iniciaba el preescolar)
pues no era concebible para la escasa mente de mi maestra el que leyera un
texto tan complejo (según ella), que además no contaba con ninguna clase
de apoyo visual. El punto es que, salvado este pequeño obstáculo, la
lectura de Platero y yo siempre ha
sido remanso de paz en la tormenta. Allí sigue, trotando alegremente por
los campos de mi niñez. Insisto en que no es éste un libro infantil, como erróneamente
se ha catalogado a este texto, pero qué bien le va a algunos niños…
14. Uno
que haya odiado hace años y hoy admire: Puedo decir que en su tiempo detesté El alquimista de Coelho; sin embargo, reconozco que la
escritura de este autor carioca ha evolucionado con el tiempo y los textos
recientemente publicados me agradan más que aquél, a pesar de su éxito de
ventas y de todo el boom comercial que lo acompañó. También veo con nuevos
ojos los textos de teoría literaria que en su momento me resultaron prácticamente
incomprensibles. Así, Los géneros
del discurso de Todorov fue toda una revelación… después que me
gradué.
15. Uno
que haya amado hace años y del que hoy reniegue: Hasta el presente, ningún libro que me haya gustado me ha
decepcionado en su relectura. Es probable que por eso siga leyendo con
avidez.
16. Uno
ruso que sí haya leído: Esculpir en el tiempo de Andrei Tarkovsky. Un hermoso conjunto de reflexiones sobre el
arte, el cine y la estética. Lo que comenzó como un requisito para obtener
la licenciatura se convirtió en una experiencia única a través de la cual
tuve mi primer acercamiento al cine ruso. Tarkovsky presenta, por
mediación de sus películas, una propuesta interesante para aquellos que no
temen despojarse del unilateral punto de vista al que a veces nos somete
el cine comercial, particularmente el norteamericano. Dicha propuesta se
ve respaldada por las profundas reflexiones plasmadas por el realizador en
este libro acerca de su profesión, el compromiso que requiere y las
pasiones que desata… Casi una poética del cine.
17. Uno
de este año: Este año es
muy joven aún… Del año pasado (2011) el más reciente que leí (o comencé a
leer) fue Humor con humor se paga. Este
libro contiene artículos, pequeñas crónicas o cuentos breves, según se
mire, que reflejan la cotidianidad venezolana de la última década en un
registro humorístico. Con una prosa irónica, paródica, autores como Luis
Britto García, Roberto Hernández Montoya, Carola Chávez, Earle Herrera,
Régulo Pérez y William Osuna, por mencionar algunos, nos muestran sus
impresiones de la Venezuela contemporánea, con sus polémicas y divisiones,
sus problemas y sus contradicciones, pero también con su alegría y esa
capacidad tan intrínsecamente venezolana de reírnos de nosotros mismos.
Escrito en clave chavista, el texto constituye una interesante lectura también
para aquellos opositores que no teman, o cuando menos toleren, la crítica.
Espero conseguir la versión física del texto pues el libro digital me
resultó finalmente incómodo de seguir sin el dispositivo adecuado.
18. El
que más veces he leído: Por cuestiones
académicas, los textos que recuerdo haber leído en más ocasiones son La Ilíada y La Odisea, ello me llevó a seguir los clásicos griegos
(teniendo su rica y extensa mitología
como hilo conductor) visto que, unos y otros están entrelazados en algún
punto. Por motivos personales, siempre regresaré a Platero y yo. En esa misma categoría podría ubicar a Había una vez…de Herminio
Almendros. El texto, de factura cubana, recoge cuentos, poemas y
cancioncillas, tanto clásicos como de tradición oral. En mi caso, se trata
de una reliquia familiar que ha sido transmitida de generación en
generación. Fue el primer texto que me leyeron de niña y el que guardo con
más celo. También podría añadir Alicia
en el país de las maravillas, así como A través del espejo y lo que Alicia encontró allí de Lewis
Carroll. Esta historia me ha fascinado desde siempre. En virtud de las
múltiples versiones que he leído a las cuales, sin el menor prurito, les
adicionan o eliminan personajes y escenas; me he avocado a la tarea de
encontrar una versión tan fiel como sea posible al original.
19. Uno
que me haya sorprendido por bueno: Glamour para llevar de Margarita Zingg. Por regla general, suelo poner en duda aquellos
textos que no han sido escritos por profesionales del medio. Sin embargo, una
vez frente al estante, y para no ser prejuiciosa o, peor aún, prepotente, termino
dándoles con frecuencia el beneficio de la duda, lo que me ha conducido a
maravillosas sorpresas. Glamour para
llevar destaca por el amplio dominio que poseen tanto la Zingg como su
colaborador, Mario Aranaga, del mundo de la moda; así como por su
habilidad para transmitir ese conocimiento al resto de los mortales, particularmente
a aquellas personas que, como yo, nos acercamos a ese campo casi de manera
tangencial. Este texto, que ya arriba a su cuarta edición, presenta a lo
sumo un par de gazapos sintácticos inadmisibles, a mi juicio, para una
editorial como Aguilar. Sorry.
20. Uno
que me haya sorprendido por malo: Los caballeros la prefieren
brutas de Isabella Santodomingo.
La reputación de escritora prolífica y articulista que acompaña a esta
autora, y actriz, colombiana sosegó en un primer momento mis cuestionamientos
sobre este texto. No obstante, los defectos en forma, más que de fondo,
hicieron de la lectura de Los caballeros…
una experiencia agridulce. El contenido es atractivo (tanto como un
título como ese pudiera sugerir) y resulta jocoso en determinados
segmentos, sin embargo, hay errores sintácticos y de estilo que un buen
editor (como cabría esperar de la editorial Grijalbo) bien hubiera podido
corregir. En este sentido, no lo juzgo tanto por malo como por su falta de
calidad editorial. Finalmente, ningún libro es malo, sólo está mal
escrito.