Un espacio para dejar volar las ideas, sólo por el simple placer de atraparlas después, si es que vale la pena. No se admiten mediocridades, prejuicios ni lastres que medren el vagar de cualquier espíritu que se considere libre. Aquí no miramos hacia atrás más de la cuenta, pues el cambio es síntoma de evolución; más tarde, el espíritu rebelde le pondrá la "R" faltante, haciendo de la vida ese ejercicio constante de renovación de ti mismo.
martes, 24 de abril de 2012
EL ELEFANTE Y EL CIRCO
miércoles, 11 de enero de 2012
Quédate
martes, 3 de enero de 2012
30 días, 30 libros (Cont)
12. Una biografía: Vivir para contarla de Gabriel García Márquez. Un texto fascinante, como todo lo que escribe el gabito. Una mirada a la intimidad del ganador del Nóbel, en sus propias palabras y con su estilo inconfundible. Para mí, la lectura de esta autobiografía transformó no sólo lo que leí posteriormente de este autor, sino las lecturas previas. Macondo dejó de ser una pintura para transformarse en una fotografía vívida, fragmentada –quizás- por las múltiples experiencias de su ahora protagonista, pero una fotografía al fin. Nítida, clara, paradójicamente multidimensional.
13. El primer libro que leí en la vida: Platero y yo de Juan Ramón Jiménez. Es un texto sencillamente sublime. En su tiempo, este libro me trajo muchos problemas (recién iniciaba el preescolar) pues no era concebible para la escasa mente de mi maestra el que leyera un texto tan complejo (según ella), que además no contaba con ninguna clase de apoyo visual. El punto es que, salvado este pequeño obstáculo, la lectura de Platero y yo siempre ha sido remanso de paz en la tormenta. Allí sigue, trotando alegremente por los campos de mi niñez. Insisto en que no es éste un libro infantil, como erróneamente se ha catalogado a este texto, pero qué bien le va a algunos niños…
14. Uno que haya odiado hace años y hoy admire: Puedo decir que en su tiempo detesté El alquimista de Coelho; sin embargo, reconozco que la escritura de este autor carioca ha evolucionado con el tiempo y los textos recientemente publicados me agradan más que aquél, a pesar de su éxito de ventas y de todo el boom comercial que lo acompañó. También veo con nuevos ojos los textos de teoría literaria que en su momento me resultaron prácticamente incomprensibles. Así, Los géneros del discurso de Todorov fue toda una revelación… después que me gradué.
15. Uno que haya amado hace años y del que hoy reniegue: Hasta el presente, ningún libro que me haya gustado me ha decepcionado en su relectura. Es probable que por eso siga leyendo con avidez.
16. Uno ruso que sí haya leído: Esculpir en el tiempo de Andrei Tarkovsky. Un hermoso conjunto de reflexiones sobre el arte, el cine y la estética. Lo que comenzó como un requisito para obtener la licenciatura se convirtió en una experiencia única a través de la cual tuve mi primer acercamiento al cine ruso. Tarkovsky presenta, por mediación de sus películas, una propuesta interesante para aquellos que no temen despojarse del unilateral punto de vista al que a veces nos somete el cine comercial, particularmente el norteamericano. Dicha propuesta se ve respaldada por las profundas reflexiones plasmadas por el realizador en este libro acerca de su profesión, el compromiso que requiere y las pasiones que desata… Casi una poética del cine.
17. Uno de este año: Este año es muy joven aún… Del año pasado (2011) el más reciente que leí (o comencé a leer) fue Humor con humor se paga. Este libro contiene artículos, pequeñas crónicas o cuentos breves, según se mire, que reflejan la cotidianidad venezolana de la última década en un registro humorístico. Con una prosa irónica, paródica, autores como Luis Britto García, Roberto Hernández Montoya, Carola Chávez, Earle Herrera, Régulo Pérez y William Osuna, por mencionar algunos, nos muestran sus impresiones de la Venezuela contemporánea, con sus polémicas y divisiones, sus problemas y sus contradicciones, pero también con su alegría y esa capacidad tan intrínsecamente venezolana de reírnos de nosotros mismos. Escrito en clave chavista, el texto constituye una interesante lectura también para aquellos opositores que no teman, o cuando menos toleren, la crítica. Espero conseguir la versión física del texto pues el libro digital me resultó finalmente incómodo de seguir sin el dispositivo adecuado.
18. El que más veces he leído: Por cuestiones académicas, los textos que recuerdo haber leído en más ocasiones son La Ilíada y La Odisea, ello me llevó a seguir los clásicos griegos (teniendo su rica y extensa mitología como hilo conductor) visto que, unos y otros están entrelazados en algún punto. Por motivos personales, siempre regresaré a Platero y yo. En esa misma categoría podría ubicar a Había una vez…de Herminio Almendros. El texto, de factura cubana, recoge cuentos, poemas y cancioncillas, tanto clásicos como de tradición oral. En mi caso, se trata de una reliquia familiar que ha sido transmitida de generación en generación. Fue el primer texto que me leyeron de niña y el que guardo con más celo. También podría añadir Alicia en el país de las maravillas, así como A través del espejo y lo que Alicia encontró allí de Lewis Carroll. Esta historia me ha fascinado desde siempre. En virtud de las múltiples versiones que he leído a las cuales, sin el menor prurito, les adicionan o eliminan personajes y escenas; me he avocado a la tarea de encontrar una versión tan fiel como sea posible al original.
19. Uno que me haya sorprendido por bueno: Glamour para llevar de Margarita Zingg. Por regla general, suelo poner en duda aquellos textos que no han sido escritos por profesionales del medio. Sin embargo, una vez frente al estante, y para no ser prejuiciosa o, peor aún, prepotente, termino dándoles con frecuencia el beneficio de la duda, lo que me ha conducido a maravillosas sorpresas. Glamour para llevar destaca por el amplio dominio que poseen tanto la Zingg como su colaborador, Mario Aranaga, del mundo de la moda; así como por su habilidad para transmitir ese conocimiento al resto de los mortales, particularmente a aquellas personas que, como yo, nos acercamos a ese campo casi de manera tangencial. Este texto, que ya arriba a su cuarta edición, presenta a lo sumo un par de gazapos sintácticos inadmisibles, a mi juicio, para una editorial como Aguilar. Sorry.
20. Uno que me haya sorprendido por malo: Los caballeros la prefieren brutas de Isabella Santodomingo. La reputación de escritora prolífica y articulista que acompaña a esta autora, y actriz, colombiana sosegó en un primer momento mis cuestionamientos sobre este texto. No obstante, los defectos en forma, más que de fondo, hicieron de la lectura de Los caballeros… una experiencia agridulce. El contenido es atractivo (tanto como un título como ese pudiera sugerir) y resulta jocoso en determinados segmentos, sin embargo, hay errores sintácticos y de estilo que un buen editor (como cabría esperar de la editorial Grijalbo) bien hubiera podido corregir. En este sentido, no lo juzgo tanto por malo como por su falta de calidad editorial. Finalmente, ningún libro es malo, sólo está mal escrito.
viernes, 30 de diciembre de 2011
30 días 30 libros
miércoles, 12 de octubre de 2011
Las reglas del juego
Hoy quiero concentrarme en la necesidad de no conformarse. Pues si bien tomar las riendas significa dar pasos hacia alguna dirección (no necesariamente hacia adelante, aunque eso sería lo ideal), tampoco es menos importante que esos pasos no se den a tontas y a locas... o sólo porque deben darse.
Creo firmemente en que, llegado el momento, deberás actuar, independientemente de si tienes el norte claro o no. Pero el sentido crítico juega aquí un papel fundamental para evitar que te desbarranques y el resultado sea aun peor que las circunstancias que te hicieron actuar en primera instancia.
Aceptar lo que la vida te pone en el camino forma parte del juego... Por fortuna, tenemos también el derecho a no tomar aquello que se nos ofrece, si es que no estamos del todo conformes. ¿Debo decir que sí a una circunstancia, acción, o situación sólo para acallar las voces (las del entorno y las internas, valga decir)? Una cosa es apostarlo todo por lo que deseas y otra, muy distinta, es correr el riesgo con una mano que, sabes, no va a dar resultado.
Sin embargo, humanos al fin que somos, muchas veces nos enfrascamos en las peores jugadas, seguros de recibir cada vez un resultado diferente (¡oh, Einstein cuánta razón hubo siempre en esa despeinada cabeza tuya!). Empecinados, seguimos apostando sin pensar, sin analizar... por instinto.
Hoy sé que no voy a ganar; mañana, quién sabe... Ese pensamiento nos mantiene vivos, en movimiento, o al menos así nos parece. Y justo cuando los dados caen, y una vez más el resultado nos es adverso, sucede lo peor que podemos hacer: conformarnos. Así es el destino, esa es la suerte...
Luego de los más recientes acontecimientos en mi vida, los cuales me han dado la fabulosa oportunidad de la perspectiva; estoy más que convencida de que, efectivamente, tal como lo afirmé hace algunos días, hay que dejarse de macanas y lanzarse al ruedo, pero hacerlo (y aquí va la más reciente reflexión) no está casado con la posibilidad de obtener el resultado que aspiras, en las condiciones en las cuales lo requieres o necesitas, ni tampoco supone modificar el resultado o las consecuencias que tal acto conlleven, sin importar cuánto lo desees...
De ser ese el caso, no desperdicies la maravillosa oportunidad de evolucionar, de crecer, de aprender la lección y pasar a la siguiente página. Si luego de tomar las riendas descubres que ese no era el camino, o no obtuviste el resultado que esperabas, haz algo inteligente -por Dios, hazlo- y asúmelo como una oportunidad de cambiar de rumbo, de adaptarte, más no te conformes... al fin y al cabo nunca sabrás si la próxima vez sea tu día de suerte...
domingo, 9 de octubre de 2011
Murmullos
Para L. F.
A veces hay que dejarse de macanas, como decía Mafalda y lanzarse... Así de simple: sin artificios, sin redes de seguridad, sin zonas de comodidad. A esa conclusión llegué hoy, luego de haber pasado tres días intensos reflexionando y leyendo entre líneas a este mundo que me alberga y me rodea. A tal decisión, desde luego, no se llega sin que ocurra primero una revolución, un sacudón emocional que te obligue a analizar tu situación actual y, consecuentemente, redefinir tus propios límites.
Cuestionarse, en este contexto, resulta la actividad más natural y también la más necesaria. Puedes pasarte el resto de la vida intentando buscarte a ti mismo a través de la religión, de la psicología, del autoconocimiento, o del proceso que creas más conveniente para cambiar aquello de tu vida que ya no deseas o con lo que no estás tan de acuerdo como podrías haberlo estado en otro momento; o puedes, en una simple tarde de viernes, frente a la seductora dulzura de un helado, dar al traste con ese que solías ser...
No creo que un proceso como éste que implica, necesariamente, conocerse (o quizás, más propiamente, redescubrirse) uno mismo, suceda en soledad. Se requerirá de otro que vea, irreductiblemente, lo que nosotros intuimos, que nos voltee el rostro de un tirón, haciéndonos ver lo que está sucediendo (o dejando de suceder) en nuestra existencia para que eche a andar la duda: ¿Es esto lo que quiero?
Configurar la personalidad de una persona depende de muchos elementos y requiere, desde luego, de toda una vida… y sin embargo, se necesitará de un par de horas, un minuto, una palabra para tomar la determinación de desechar todo aquello que ya no te define, y comenzar una nueva página, no mejor, ni peor, sólo nueva: diferente.
En mi historia, esa nueva página pasa por deshacerme de viejas concepciones y asumir la vida de una manera en la que el parecer de los otros deje de moldear mis decisiones. Y que conste que no se trata de dar al garete con la opinión de los demás (que algo de buena o de interesante tendrá, seguramente, espero) pero sí de que importe menos, de restarle peso y darle preponderancia a aquello que ha estado solapado, soterrado, palpitante y que, hasta el sol de hoy no había tenido una oportunidad. Esos murmullos del yo interno (llámese conciencia, o inconsciente, o ser espiritual, o como se le desee denominar) que constantemente te dice que lo que vives o lo que te acontece a diario no es suficiente, que debe haber algo más…
Se trata de bajarle el volumen al decir de la gente para escucharte a ti mismo. Al final de todo, siempre habrá alguien que tendrá algo qué decir de ti que no te hará justicia… Alguien siempre hablará, murmurará, señalará… y ése es, precisamente, en el que menos quiero pensar, al que hay que arrebatarle su poder y darle una lección: lo más sagrado de este mundo está en tu ser, seas quien seas. El más beato o la más pecadora, eso no importa. Siendo quien eres honras aquello que de sagrado, religioso o puro, haya en tu ser. Y, cuando menos yo, hacia ese norte quiero enfilar mis destinos. No puedes ser otro. Debes ser quien eres.
Actúa, siente, vive como quieras. No te arrepientas, aprende y sigue adelante… deja que el mundo señale, que hable… quizás entonces los murmullos acaben...
domingo, 2 de octubre de 2011
Nos mudamos
Nos encontramos trasladando el contenido y actualizando algunas ideas... Gracias por la paciencia y por seguir leyendo.

